Un buen diálogo sí representa un género literario verdadero, Leonardo Sciascia

Leonardo Sciascia con Gesualdo Bufalino

Ha entrevistado hace unos años a Gesualdo Bufalino. Y Diderot fue un gran creador de diálogos. ¿Qué opina de la entrevista o del diálogo como formas literarias?

Mi conversación con Bufalino, que se publicó en L’Expresso, fue el homenaje a un oculto escritor de mi edad. Su Perorata del apestado se había publicado en 1981 gracias a la insistencia de Elvira Selenio y a la mía. Teníamos trayectorias paralelas: reclusión siciliana, anclaje francés, lecturas voraces en una biblioteca. Todo facilitaba nuestro intercambio, nuestra futura amistad… Me gustan las entrevistas amplias con las más diversas personas; antes solían ser una mera conversación y sé, por experiencia, que a menudo son demasiado rápidas y repetitivas, pero un buen diálogo sí representa un género literario verdadero. El universo de Borges, por ejemplo, aparece a la perfección en las abundantes, largas entrevistas que concedió en su vida.
La forma dialogada me satisface especialmente: elaboro réplicas en serie, gradaciones irónicas en mis novelas. Diderot hablaba, en la Paradoja, de su propio teatro, sencillo pero con luces. Por gusto del diálogo, escribí dos piezas teatrales. Incluso construí en 1982, para la RAI, una “conversación” entre Napoleón, Chateaubriand y dos ciudadanos del siglo XX -Savinio y un joven actual- que también juzgaban a Bonaparte. Savinio afirma ahí que el emperador cambiaría sus conquistas por una buena obra literaria. El joven especula sobre la posibilidad de que no hubiesen existido Napoleón ni ese Rousseau que está tan presente. El conservador Chateaubriand conocía bien la Revolución Francesa, y apostilla que un mundo sin Napoleón sería también sin Rousseau. Y Bonaparte lo remacha: Revolución, victorias, modelos literarios heroicos, Memorias de ultratumba, todo está trabado.

Leonardo Sciascia
Diálogos. Reales e imaginarios.
Mauricio Jalón y Fernando Colina.

Foto: Leonardo Sciascia con Gesualdo Bufalino