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Archivos Mensuales: abril 2015

Milan Kundera

Tengo siempre mucho cuidado con las palabras pesimismo y optimismo. Una novela no afirma nada: una novela busca y plantea interrogantes. No sé si mi nación perecerá y tampoco sé cuál de mis personajes tiene razón. Invento historias, las pongo frente a frente, y por este procedimiento hago las preguntas. La estupidez de la gente procede de tener respuesta para todo. La sabiduría de la novela procede de tener una pregunta para todo. Cuando don Quijote sale al mundo, éste se convierte en un misterio puesto ante sus ojos. Tal es el legado de la primera novela europea a toda la historia de la novela que vino después. El novelista enseña al lector a aprehender el mundo como pregunta. Hay sabiduría y tolerancia en esta actitud. En un mundo edificado sobre verdades sacrosantas, la novela está muerta. El mundo totalitario, básese en Marx, en el Islam, o en cualquier otro fundamento, es un mundo de respuestas, en vez de preguntas. En él no tiene cabida la novela. En todo caso, me parece a mí que hoy en día, en el mundo entero, la gente prefiere juzgar a comprender, contestar a preguntar. Así, la voz de la novela apenas puede oírse en el estrépito necio de las certezas humanas.

Conversación entre Philip Roth y Milan Kundera
Londres y Connecticut, 1980

Foto: Milan Kundera

Pierrot Watteau

— ¿Cómo ha podido usted, señora, estar tan distraída durante la lectura del último capítulo? Le he dicho a usted en él que mi madre no era papista.
—¡Papista! Usted no me ha dicho tal cosa, señor.
—Señora, le ruego que me permita volver a repetírselo una vez más: se lo he dicho por lo menos con tanta claridad como las palabras, por inferencia directa, se lo podían decir a usted.
—En ese caso, señor, debo de haberme saltado una página.
—No, señora, no se ha saltado usted ni una palabra.
—Entonces es que me he quedado dormida, señor.
—Mi orgullo, señora, no puede consentirle este recurso.
—Pues le aseguro que no sé nada en absoluto acerca de esa cuestión.
—Ese es un fallo, señora, que le achaco enteramente a usted: es justamente lo que le reprocho; y, en castigo, insisto en que retroceda inmediatamente —es decir, en cuanto llegue usted al próximo punto y aparte— y vuelva a leer de cabo a rabo el capítulo anterior.

No le he impuesto esta penitencia a la señora ni por capricho ni por crueldad, sino por el mejor de los motivos; y en consecuencia no pienso pedirle ningún tipo de disculpas por ello cuando regrese:—lo he hecho para escarmentar a la viciosa costumbre, que con ella comparten miles de personas en las que subrepticiamente se ha introducido y asentado,—de leer todo seguido hacia delante, más en busca de las aventuras que de la profunda erudición y conocimientos que un libro de esta índole, si se lo leyera todo entero y como es debido, impartiría indefectiblemente junto con aquéllas.——La mente debería estar acostumbrada a ir haciendo sabias reflexiones y sacando interesantes conclusiones a medida que avanzara en la lectura; este hábito hizo afirmar a Plinio el joven ‘que nunca leía libros tan malos como para no sacar ningún provecho de ellos’. Las historias de Grecia y Roma, recorridas sin estas disposición y aplicación,—sirven de menos, afirmo, que la historia de Parismus y Parismenus, o que la de los Siete Campeones de Inglaterra leídas con ellas.

Laurence Sterne
Tristam Shandy
Libro I, Capítulo 20

***

“El espíritu no gana nada y más bien pierde con una lectura en la que no se haga comparación alguna con las reservas personales ni se relacione lo leído con el propio sistema de opiniones”.

Georg Christoph Lichtenberg
Cuadernos

Cuadro:  Pierrot, llamado anteriormente Gilles
Antoine Watteau, 1721

Picabia Portada Littérature

He participado en el movimiento surrealista de 1924 a 1926 y lo he secundado en su violencia.

Cada vez que se le toca, la vida reacciona mediante el sueño y las larvas. Esto quiere decir que el Inconsciente general ha sido alcanzado por algo, y da lo que conservaba.
Cuando una mujer ha concebido, sueña sin saberlo. Cuando un hombre ha sido herido, o va estar enfermo, o entra en agonía, sueña también. Junto con los sueños de los hombres están los sueños de los grupos y los sueños de los países.
No sé cuántos surrealistas habremos sentido que con nuestros sueños realizábamos una especie de herida de grupo, una herida de la vida.
Junto a la obsesión del sueño y frente al odio de la realidad, el Surrealismo tuvo una pretensión de nobleza, una obsesión de pureza.
El más puro, el más desesperado de los nuestros, se decía comúnmente de tal o cual surrealista, pues para nosotros, sólo era verdaderamente puro el que estaba desesperado.
Qué importa que este fuego puro se haya limitado a consumirse en sí mismo. Ha querido sinceramente ser puro. Y esta pureza la ha intentado en todos los planos posibles: amor, espíritu, sexualidad.

Antonin Artaud
Surrealismo y Revolución
Conferencia pronunciada en la Universidad de México
26 de febrero de 1936

Imagen: Francis Picabia
Proyecto de portada nunca publicada
Littérature 1922-1924 

Ana María Matute

Yo no estoy decepcionada del mundo. Yo sigo siendo una mujer asombrada. No acabo de entender las cosas que pasan a mi alrededor. No acabo de entender por qué ocurren las cosas que ocurren. Todo podría ser más sencillo. Más sencillo y más verdadero. Aunque probablemente estoy equivocada.
Era el año 59 y empezaban los sesenta, lo que algunos han llamado la década prodigiosa. Realmente Barcelona cambió. Barcelona despertaba, se unía, ganaba. Barcelona ha tenido la suerte de haber estado más cerca de Francia que de Navalcarnero. Eso era un pulmón, algo muy bonito, muy hermoso, muy grande.
Pero mi vida se había cerrado.
Mi vida anterior, mi Barcelona, se había cerrado. Entonces aún conocí otra ciudad donde la gente se movía, se revolvía, hablaba en voz alta, gritaba, iba a la huelga. ¡Qué bonita era también aquella Barcelona! Pero ya era una Barcelona adulta y a mí la palabra adulta no me gusta: me recuerda la palabra adúltero.
Perdónenme, pero yo si no hago una broma de cuando en cuando… No me gusta tomarme en serio, no hay que tomarse demasiado en serio. Porque cuando nos tomamos a nosotros demasiado en serio no tomamos en serio a los demás y eso es muy grave. Quiero volver a la Barcelona triste, donde yo conocí el amor y conocí la esperanza y donde lo creí todo. No sabía nada, pero lo creí todo. Cuando uno está enamorado y siente el amor dentro de sí, la ciudad también te ama, la ciudad es distinta, es más grande, es más bella, es generosa, está más perfumada. Está llena de amor, y ésa fue la otra Barcelona que yo conocí. Sin embargo, aquella ciudad restringida, oscura, triste, casi sin luz, donde yo bajaba con mis amigos adolescentes, donde hablábamos del mundo, donde hablábamos, sobre todo, de política, de poesía, de novela, donde nos pasábamos los libros unos a otros, donde en una calle, no me acuerdo cuál, había una librería con sótano donde un señor vendía libros importados de Francia a unos precios tremendos, que nos dejaban endeudados para todo el mes; aquella Barcelona de mis ilusiones y de mis esperanzas, aquella Barcelona donde yo conocí, por primera vez, los barrios corruptos, los barrios malvados, era la Barcelona de mi inocencia. Porque yo era inocente, muy inocente.

Ana María Matute
La noche de “Primera memoria”
19 de diciembre de 1996
Dietario de Posguerra

Foto: Ana María Matute
Pablo Álvarez

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