Tener una idea en cine, repito, no es lo mismo que tener una idea en otra cosa. Y sin embargo, hay ideas en cine que también podrían valer en otras disciplinas. Hay ideas en cine que podrían ser excelentes ideas en novela, pero no tendrían en absoluto la misma apariencia. Y luego, hay ideas en cine que sólo pueden ser cinematográficas. He aquí una forma de plantear una pregunta que me parece muy interesante: ¿Qué es lo que hace que un cineasta tenga verdaderamente ganas de adaptar, por ejemplo, una novela? Si le apetece adaptar una novela, me parece evidente que es porque tiene ideas en cine que resuenan con aquello que la novela presenta como ideas en novela. Y ahí tienen lugar, a menudo, los GRANDES ENCUENTROS.

No planteo el caso del cineasta que adapta una novela notoriamente mediocre. Puede necesitar la novela mediocre y esto no impide que la película sea genial. Sería interesante tratar este problema, pero la pregunta que planteo es diferente: ¿qué sucede cuando se trata de una gran novela y se revela esa afinidad según la cual alguien tiene una idea en el cine que corresponde con lo que fue una gran idea en la novela?

Uno de los casos más bellos, es el caso de Kurosawa. ¿Por qué Kurosawa se encuentra en una especie de familiaridad con Shakespeare y Dostoïevski? ¿Por qué ha hecho falta un japonés para ese grado de familiaridad con Shakespeare y Dostoievski? Tengo una respuesta, que es una respuesta entre muchas y que creo que interesa en cierta medida a la filosofía. En los personajes de Dostoievski se produce a menudo algo muy curioso, que puede depender de un pequeño detalle. Generalmente están muy agitados. Un personaje sale, baja a la calle y dice: “Tania, la mujer a quien amo, me pide auxilio. Voy corriendo, morirá si no acudo a ella.” Baja por la escalera y se topa con un amigo, o bien ve a un perro atropellado y se olvida por completo de que Tania le espera, muriéndose. Lo olvida. Y se pone a hablar, se cruza con otro amigo y va con él a tomar el té y de repente dice: “Tania me espera, tengo que irme”. ¿Pero qué quiere decir esto? En Dostoievski, los personajes están permanentemente atrapados por urgencias, y al mismo tiempo que están presos de estas urgencias, que son cuestiones de vida o muerte, saben que hay una cuestión aún más urgente, pero ignoran cuál es. Y esto es lo que les detiene. Es como sí, ante la urgencia más grave –“Hay fuego, tengo que marcharme”- se dijeran: “No, hay algo más urgente. No me moveré hasta que no lo averigüe”. Es el Idiota. Es la fórmula del Idiota.: “¿Sabe usted? Hay un problema más profundo; qué problema, eso es lo que no llego a ver, pero déjeme. Todo puede arder… Hay que encontrar ese problema más urgente”.

Esto es algo que Kurosawa no toma de Dostoievski. Todos los personajes de Kurosawa son así. He ahí un encuentro, un hermoso encuentro. Kurosawa puede adaptar a Dostoievski ante todo porque puede decir: “Tengo algo en común con él, tenemos un problema en común, ese problema”. Los personajes de Kurosawa se encuentran exactamente en la misma situación, están atrapados en situaciones imposibles pero, ojo, siempre hay un problema más urgente. Y necesitan saber cuál es ese problema. Vivir es seguramente una de las películas de Kurosawa que va más lejos en ese sentido, aunque todas sus películas se mueven en esa dirección. En los Siete Samuráis los personajes están atrapados en situaciones de urgencia. Han aceptado defender el pueblo, y desde el principio hasta el final les corroe una cuestión más profunda, que se pronuncia solo al final, en boca del jefe de los samuráis, cuando se marchan: “¿Qué es un samurái? ¿Qué es un samurái, no en general, sino en esta época? Alguien que no sirve para nada. Los señores no los necesitan, y los campesinos pronto sabrán defenderse solos. Y durante toda la película, a pesar de la urgencia de la situación, los samuráis están obsesionados por esta pregunta digna de El Idiota: ¿Quiénes somos, nosotros, los samuráis?

Gilles Deleuze, 1987
¿Qué es el acto de creación?

Foto: Akira Kurosawa, 1954
Los siete samuráis

14 comentarios
  1. andoni18 dijo:

    Se me ocurren pocos nombres mas originales para un blog que el que has elegido!!! Grande!!!

    • ¡Muchas gracias por la nominación! Sin embargo no puedo participar en la cadena ya que prometí que nunca aparecería mi voz en esta calle, excepto en los comentarios. Te lo agradezco de todo corazón. Un abrazo.

  2. “…a pesar de la urgencia de la situación, los samuráis están obsesionados por esta pregunta digna de El Idiota: ¿Quiénes somos, nosotros, los samuráis?” Lo mismo nos pasa a los vascos (por poner un ejemplo, ya que tampoco somos los únicos).

    • Gracias Francisco por la nominación. Con mucho retraso, pero muy agradecido. Un abrazo

  3. olvido dijo:

    Hola, te he nominado para el premio Liebster Award. Si estos juegos te gustan tan poco como a mí, ignoralo. Yo debía cumplir. Pero me encanta tu blog de veras. Podés seguirlo en inescasillo.wordpress.com

    • Muchas gracias Inés por la nominación y por pasearte a menudo por esta calle. Un abrazo fuerte.

  4. Alberto Mrteh dijo:

    Buenos días,
    hoy he descubierto tu blog y he de decir que la primera impresión ha sido muy buena.
    He leído una entrada sobre los escritores lentos que me ha encantado y como lo que leo ha de pasar por mí, me tomaré con calma el rebuscar en esta calle.

    Mucho ánimo y enhorabuena.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    • Hola Alberto, tómatelo con calma. Muchas gracias por visitar esta calle. UN fuerte abrazo. ¡Hablamos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: