Los tres modos de leer de un escritor, Ricardo Piglia

Ricardo-Piglia

PIGLIA: Para responder a la pregunta de cómo leo también habría que diferenciar lo que yo llamo la lectura del escritor del modo de leer del crítico. Para el crítico la literatura es un saber sometido. No hay un saber en la literatura, hay un saber externo que se le aplica ya sea desde la lingüística, el psicoanálisis, la sociología, el marxismo, o los estudios culturales.

NÉSPOLO: Ahí dicrepo. Te referís a un tipo de crítica en concreto, la académica. Me gusta pensar que al menos hay dos clases de crítica. Una es esta. La otra es la cotidiana, la crítica de la prensa, los suplementos culturales, las revistas literarias, donde se libran los combates literarios de que hablaba Benjamin, y se dirimen cuestiones de mucho peso. Es cierto que la crítica académica es la que finalmente escribe la historia literaria y consolida el canon, pero…

PIGLIA: De acuerdo, pero yo me refería más a cómo se reflexiona sobre la literatura en un lugar o en otro. Podemos incluir a la crítica que circula en los medios de masas. Me parece que también ahí la relación con la literatura es muy instrumental, aunque tenga que ver con otro tipo de redes, como la urgencia, la velocidad de lectura, la idea de que se dirige a los lectores no especializados y debe ser pedagógica, la extensión que tienen esos críticos permitida para desarrollar sus hipótesis, el tipo de retórica etcétera.
Yo no me opongo a esa crítica, a veces da grandes resultados y yo mismo la he practicado, pero creo que tendríamos que pensar qué negocia la crítica periodística en relación al mundo de la cultura de masas. Un mundo que suele ser muy antiintelectual y que tiene como horizonte a un lector desinteresado de la cultura y al que hay que cautivar. Yo digo siempre que me parece mucho más interesante la sección deportiva de los periódicos que la sección cultural.

NÉSPOLO: ¿Por el estilo?

PIGLIA: No sólo por eso, sino por la teoría que encierra. La sección deportiva se hace para gente que entiende de eso que se está hablando. Las entrevistas son muy técnicas y los debates son de un nivel de rigor y de una sofisticación que llegan a incidir sobre la realidad. Mientras que los suplementos literarios tienden a explicar todo de nuevo cada vez como si al lector del deportivo le dijeran que un equipo de fútbol se forma con once jugadores, que hay un árbitro y que el juego consiste en meter la pelota en el arco contrario.
Sin embargo, me parece un universo apasionante, que tiene cada vez más peso. Yo ubicaría esta crítica en un espacio intermedio entre el mundo un poco abstracto de la cultura académica y la reflexión sobre la literatura que trato de rescatar, esa que surge de la literatura misma.

NÉSPOLO: ¿Cómo lee un escritor?

PIGLIA: Habría tres modos de leer de un escritor. Primero tiende a ver la construcción antes que la interpretación. Al escritor le interesa más cómo está hecho un libro que preguntarse qué significa. Quiere saber cómo funciona es máquina para construir otra. De allí que sus reflexiones sean tan específicas y técnicas, como pueden ser las de Nabokov.
Manuel Puig me dijo una vez “no puedo leer novelas, porque cuando las leo las corrijo”, Es decir, para un escritor los libros nunca están terminados, los ve como si fueran un work in progress. Este es un tipo de lectura fluida y sin complejos que tiende a poner el acento, sobre todo, en cómo están hechas las cosas.
La segunda manera de leer de un escritor es lo que yo llamo la lectura estratégica. Tiene que ver con lo que vos te referías al hablar de Benjamin. La lectura de un escritor nunca es inocente.

NÉSPOLO: Porque lee desde adentro de un sistema literario…

PIGLIA: Con tribus, tensiones, enfrentamientos, con genealogías inventadas, y por lo tanto construyéndose redes propias. Un escritor es muy arbitrario y lee la historia de la literatura a su manera.

NÉSPOLO: Ese también es tu caso.

PIGLIA: Digamos que en parte sí. Pero a mí me interesa sobre todo la tercera manera de leer de un escritor, la que reflexiona sobre la literatura en las mismas novelas. Uno podría trazar una historia de la literatura a partir de lo que la propia literatura dice sobre los lectores, sobre los escritores, sobre los críticos, sobre las novelas. Sería una historia imaginaria que comenzaría con el Quijote. Yo leí El juguete rabioso de Arlt, de esa manera, como un texto sobre la circulación de la cultura. No digo que todos los libros hagan eso, pero sí más de los que pensamos.

NÉSPOLO: ¿Y qué opinás de los libros que lo hacen de manera muy explícita? Me refiero a autores como Vila-Matas, que ponen la reflexión metaliteraria en primer plano.

PIGLIA: Me gusta mucho Vila-Matas. No sé si se puede llamar a lo suyo metaliteratura, porque continúa una larga tradición de novelas literarias y habría que llamar así al Quijote también. Este tipo de novelas son las que más me interesan. A mí, el capítulo del Ulises de Joyce que más me gusta es el de la discusión en la biblioteca.

Ricardo Piglia
Fragmento de la entrevista con Matías Néspolo
Clarín. Revista nueva de literatura. Mayo-Junio 2005.

Foto: Ricardo Piglia

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