La emoción de leer al otro en compañía, Juan Villoro

Juan Villoro

Ricardo Piglia: ¿Cómo lees la crítica literaria que escriben los escritores y qué tipo de relación tienes tú con la crítica que escribes? Porque yo siempre veo ahí que hay algo injusto -injusto y sin ninguna importancia- y es que en las grandes construcciones de las reflexiones sobre la literatura, en las grandes historias de la crítica, nunca aparece la crítica de los escritores, como si fuera algo que no formaría parte de la tradición, siendo que -como sabemos bien- las cosas que han escrito Auden o Borges son por lo menos tan interesantes como las de Auerbach. Entonces, ¿cómo te colocas en ese espacio y qué tipo de función tiene? Si lo haces por encargo, porque escribes prólogos..

Juan Villoro: Yo creo que es casi imposible interesarte mucho en un autor y no interesarte en los libros que le gustan, lo que leía, los modos de pensar y de reflexionar. En ocasiones estos autores te interesan, pero se mantiene en el misterio lo que leían; en muchos casos -el caso Nabokov o Auden por ejemplo- el leer lo que ellos dicen de otros es tan elocuente o más que su propia obra y a mí eso me interesa mucho. Yo he escrito por diversas razones, siempre con un grado de admiración, porque hay una cosa que me resulta muy difícil y es escribir un ensayo nada más pedagógico, muy estéril…

Ricardo Piglia: O en contra, yo tampoco puedo. Yo no puedo escribir sobre un autor que no me gusta. O no me da ganas, francamente…

Juan Villoro: Se puede y de alguna forma es más fácil lucirte con un libro que consideras imperfecto.

Ricardo Piglia: Sí, sí. Si tomo el trabajo de escribirlo es porque lo admiro.

Juan Villoro: Exacto. Compartir un entusiasmo. Compartir ese entusiasmo es para mí una de las zonas de trabajo más difíciles y yo siempre trato de llegar a eso quizá al final y a veces con demasiado énfasis; y me pregunto ¿hasta dónde el ensayo permite la emoción narrativa?. Llegar -digamos- no solo al entendimiento, a deconstruir al otro autor, a explicarlo, a crear una zona de sentido, sino a generar la emoción de haberlo leído, es decir la lámpara encendida en la lectura, esa imagen casi fundacional. O sea en qué momento, de pronto, podemos lograr ese resplandor de una emoción de leer al otro.

Ricardo Piglia: Estoy de acuerdo.

Juan Villoro: Y también, la idea del ensayo que a mí me gusta mucho es la idea de leer en compañía: hay un otro incluido que es el lector. Yo creo que sería casi imposible crear una imagen de eso. Por ejemplo, tú y yo estamos viendo un cuadro de Goya, y de repente tú apuntas con el dedo a un detalle y dices “¡mira!” y se establece un vínculo entre la obra y nosotros dos. Ese momento, esa condensación en que alguien destaca un detalle…

Ricardo Piglia: Hace ver…

Juan Villoro: Hace ver y el otro lo comparte. Esa condensación es la compañía, que puede ser muy emocionante, que genera el ensayo.

Conversación entre Ricardo Piglia y Juan Villoro
Casa de América de Madrid, 2008
***

Creo que uno sólo puede enseñar el amor de algo. Yo he enseñado, no literatura inglesa, sino el amor a esa literatura. O mejor dicho, ya que la literatura es virtualmente infinita, el amor a ciertos libros, a ciertas páginas, quizá de ciertos versos. Yo dicté esta cátedra durante veinte años. Disponía de cincuenta a cuarenta alumnos, y cuatro meses. Lo menos importante eran las fechas y los nombres propios, pero logré enseñarles el amor de algunos autores y de algunos libros. Es decir, lo que hace un profesor es buscar amigos para los estudiantes. El hecho de que sean contemporáneos, de que hayan muerto hace siglos, de que pertenezcan a tal o cual región, eso es lo de menos. Lo importante es revelar belleza y sólo se puede revelar belleza que uno ha sentido.

Jorge Luis Borges

Foto: Juan Villoro

Previamente en Calle del Orco:
Los más grandes críticos literarios del siglo XX son generalmente escritores, Ricardo Piglia
Los escritores son los estrategas en la lucha por la renovación literaria, Ricardo Piglia

10 comentarios
  1. Artemisa dijo:

    Me encanta este fragmento de Borges.
    El jueves estuve hablando con mi profesora, de Literatura, me enseñó Literatura Universal y Gramática española, allá por los primeros años de la década de los 60, durante el bachillerato.
    Estuvimos comentando cómo nos gustaba Molière y riéndonos de lo ingenioso al redactar su epitafio.
    Ella ya tiene 90 años y una magnífica mente. Y yo sigo siendo su alumna discrepante, pero las dos disfrutamos del ayer y el hoy.
    A Borges, aprendí a admirarlo algunos años después. Un día oí que decía en una de sus entrevistas: ” Siento no haber sido feliz “.
    Esa fue mi reconciliación, con aquel escritor tan triste y amargado, que me sugería por su comportamiento.
    Tengo que decir que ahora lo repaso profundamente, me fascina, porque tal vez solo era un ser humano triste y que se dio cuenta a tiempo de que nada vuelve.
    Y esa es la belleza y el amor que me enseñó a mi.
    Suelo leer lo que me llega, pero no tengo por costumbre escribir.
    Hoy me apetecía para honrar a Borges.
    Gracias y un saludo

  2. mems83 dijo:

    Como creo que nadie te va a contestar, sutil Artemisa, porque ya pocos leen y mucho menos escriben
    lo que convierte a los aficionados literarios en vagos que ejercen, lo hace este humilde escribidor.
    Borges es un mundo inmenso, inmortal. Su cerebro ya se disparó de adolescente cuando se zampó nada
    menos que la Enciclopedia Británica. Con ello o reventaba su seso o se transmutaba en genio. Fue lo segundo.
    Lo he leído y releído montañas de veces, Su cualidad es ir mas allá de los normalmente conocido y adentrarse
    en lo ignoto. Con frases que trastornan por su belleza Rio de pecho ancho, llama al Missisipi O diciendo de
    un asesino que DEBIA dos muertes.
    Solo una mente excepcional puede colocar el universo al final de un rellano en el Aleph. Adelantándose
    a descubrimientos posteriores en física cuántica, donde en ciertos espacios y dimensiones lo diminuto
    es extenso, el tiempo no existe y puedes estar en múltiples lugares en el mismo tiempo.
    Borges no fue feliz porque todos los adelantados a su época al ser incomprendidos
    han conocido la amargura del aislamiento que es el trato dado por los bobos a lo que no comprenden.
    Y aciertas cuando, hasta en su ceguera, hablas de que expandía con sus palabras la belleza y el amor
    de lo desconocido.
    ¿Eres una diosa, Artemisa, o de carne y hueso? Resuélvele esta duda al autor de la novela Del juego al
    infinito, libro por el que se han pagado en Amazon mas de 700 dolares.
    Besos.

    • Artemisa dijo:

      Buenes nueches…. no encuentro el libro ese.
      Con lo curiosona que soy…
      Y soy como el resto del Universo, compuesta de átomos. Pero adoro cada recodo de mi vida.
      Sabía que nadie contestaría, pero a veces me gusta poner lo que opino al respecto por el simple hecho de romper la monotonía de ver seguir algo sin molestarse en destacar lo bello o lo menos bello de lo que se supone se lee.
      No quiero ser pesada, aunque peso poco..
      Un saludo

  3. Artemisa dijo:

    Estoy meditando, mems83.
    Y mientras sido viviendo….. a ello le llamo ,” mis devaneos “.
    Un saludo

  4. Alberto Mrteh dijo:

    Nunca me he interesado del ensayo, en general, hasta que he leído esta comparación de los dos amigos viendo un cuadro.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

  5. Artemisa dijo:

    Pues te recomendaría, si nunca te has interesado por el ensayo que lea si tiene a bien, a John Stuart Mill, un filósofo inglés nació en Londres y murió en Avignon. No es un filósofo que se estudie en el bachillerato, pero a quien le intesere más allá de lo oficial, el conocimiento, se encontrará con él como yo misma en la adolescencia.
    Su ensayo ” Sobre la libertad ” es una delicia. Y él mismo fue un gran ser humano. Y las curiosidades de su vida son muchas e impactantes. Y su visión hacia el infinito para ver a lo lejos….. un siglo antes es como tenerlo por aquí ahora.
    Y por supuesto esta es mi relativa y subjetiva opinión.
    Un saludo.
    Artemisa

  6. mems83 dijo:

    Para encontrarlo dear Artemisa, lectora de Stuart Mill en un mundo de ciegos, entra en Google y marca
    Del juego al infinito. Elimina a tres caras que me han copiado el título, un tal Dashner, otro tal
    Gomez y el futbolista Valdano y encontrarás el mio editado en 1980.
    Por un ejemplar se han pagado en Spanish edition 717 dolares, y ahora está agotado Si encuentras
    alguno mas barato anunciado me temo que no existe,
    Por cierto Orco nos debería invitar a ambos a una copa de champán (preferentemente Krug)
    Hemos conseguido que uno de sus post tenga siete comentarios.
    Todo es empezar entre tanta vaguitis escribidora.

  7. mems83 dijo:

    Bueno, si marcas solo Del juego al infinito sale el tal Dashner que me ha fusilado el titulo. Para
    lograr el mio tienes que marcar Del juego al infinito Carlos Campos. Este libro está siendo boicoteado,
    silenciado y escondido, por una casta literaria que no soporta que una novela desconocida de
    un autor desconocido se haya vendido a un precio treinta veces superior al de los suyos
    ofrecidos por Amazon
    Pero hay una frase mia en la red que han copiado muchos: La verdad es tozuda y siempre vuelve
    a resurgir.
    Y a ese libro ya no lo mata nadie.

  8. Artemisa dijo:

    Mil gracias. Lo encontré después de poner el comentario y se me pasó comunicarlo. Lo cierto es que jhabía mirado de soslayo y cuando me empeñé, apareció.
    Ciertamente suele pasar que otros se apropien de pesamientos de otros y no pongan el origen. A mi me gusta citar lo que he aprendido de otros, aunque haga miles de años que se dijo.
    Y una cosa, bueno dos, como soy muy estricta la palabra ” fusilar ” me da grima, pienso que se puede utilizar un sinónimo y desde luego fue a ese que citas a quien encontré prmero y supe que no era lo que buscaba yo. Incluidos esos otros, que tampoco me interesaban.
    Y segundo, no me gusta el champán ( de ningún título o marca ), ni cualquier otra bebida que no sea café o agua. Es una precisión, me gusta precisar, para que los demás no se hagan una idea errónea de mi. Una manía como otra cualquiera.
    Y pienso que quienes entren estarás divertidos, si tienen sentido del humor actualizado, al leer tantos comentarios, aunque sean insensatos………me encanta ser insensata.
    Y no creas encontraré Del juego al infinito. Y he de decir que lo del juego, me recordó al Jugador de Dostoievski, del que se cumplen 150 años de su publicación. Sirva como curiosidad. Adoro a Dostoievski desde que lo leí en el bachillerato y la profe de Física y Química decía: La del rublo que salga…. Nunca supe cómo se enteró que leía a los rusos.
    Un saludo

  9. mems83 dijo:

    Fusilar es un término bélico y tal vez no demasiado afortunado. Debe ser que el enfado con esos caraduras
    me hace guerrero.
    En cuanto al alcohol alabo tu sobriedad que te proporcionará larga vida. Yo he vivido muchos años
    empapado de etilo, lo que me ha causado problemas, pero también hecho conocer a personajes
    que sin su ayuda nunca hubiese contactado. Te contaré,tete a tete, sin que se entere nadie, una
    pequeña historia.
    Fue hace sesenta años en Barcelona. Estaba con dos periodistas en un bar de la Rambla cuando uno
    de ellos me dijo :Miller está en Barcelona y vive en ese hotel de enfrente. De inmediato reaccioné.
    Había admirado sus Trópicos donde volcó su alma. Fui con uno de ellos al hotel con la esperanza de
    encontrarle. Y estaba.
    Estaba desesperado y aturdido porque en una de las callejuelas del barrio chino le habían
    atracado y robado todo su dinero y documentación. Nos pidió si podíamos dejarle dos mil pesetas
    hasta que en el consulado le arreglaran el tema. Lo que hice de inmediato.
    Después salimos por los bares llenos de travestis, drogatas, y alcohólicos de los alrededores,
    Miller bebía con ansiedad, con ojos que taladraban a quienes iban a ser sus futuros
    personajes. Tenia una personalidad eléctrica y de vez en cuando soltaba parrafadas en
    francés difíciles de captar por su complejidad. Aquel mundo de prostitutas viejas, cantantes
    arruinados y artistas sin trabajo, le fascinaba.
    Acabamos de madrugada en un local de las afueras, el Chipi, donde se reunía
    la farándula noctámbula que no duerme. Un flamenco se acercó con su guitarra y
    entonó bulerías pero Miller ya estaba en otro mundo y apenas le hizo caso. Al
    final me contó parte de sus vivencias.He sido,dijo, cartero, comisionista, camarero,
    traductor.Pero siempre llevé dentro la escritura eso que devora y agota. Ahora que
    soy famoso, ya he casi olvidado las querellas por inmoral, el rechazo de los críticos,la
    opresión de los puritanos en mi país. No se si hago literatura o soy un vividor
    literario pero recuerdo la angustia por no editar o vender, las noches sin dormir, esperando
    lo que no llegaba , Y acabando con una mirada triste: Llévame al hotel por favor.
    Nunca le olvidaré y ahora lo recuerdo mas que nunca al haber soportado parte de esas mismas
    sensaciones.
    La ley del eterno retorno.
    Un saludo afectuoso,
    PD No creo que encuentres mi libro, hasta que me encuentres a mi.

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