Los más grandes escritores son los humoristas, Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna

Gracias al humorismo, el artista evita creer resolver problemas que son insolubles y que tal vez no problemas son, sino la vida mal planteada, defectos de la vida confinada en pequeños círculos. Gracias a ese recurso de elevación se pone en extremos de luz el margen en que estará el porvenir con respecto a muchas cosas y deja abierto el círculo en vez de cerrarlo de esa manera que ha vuelto insoportable muchas obras literarias por atosigación de su seriedad y de su calidad de género cerrado […].
Toda obra tiene que estar ya descalabrada por el humor, calada por el humor, con sospechas de humorística; y si no, está herida de muerte, de inercia, de disolución cancerosa.
Todo lo que no tenga humorismo se convierte en un cuento de miedo que no mete miedo a nadie.
Aún se defienden viejos géneros que no tienen humor, porque hay una convivencia entre retardados y críticos; pero el lector, que hasta a veces agota los lloros alabados, se divorcia, cada vez más, de la literatura por desengaño de su monotonía, de su autoinspección, llena de vanos conflictos sentimentales.
Los más grandes escritores son los humoristas; y téngase por los más grandes escritores, no los que se reputan como tales, sino los que son leídos, los que vibran en el presente, los que pueden vivir la inquietud de nuestros días, los que no están en los museos con sus grandes esqueletos, admirados por un público de los domingos, aquellos ante quien no se dice sólo: “¡Oh, sí!”, sino que se les puede alternar con todo lo moderno.

Ramón Gómez de la Serna
Gravedad e importancia del humorismo

***

Mis críticos piensan que no soy serio, sino sólo divertido, porque creen que divertido es lo contrario de serio. Pero divertido es lo contrario de aburrido y nada más. Que un hombre decida contar la verdad en frases largas o en chistes breves es análogo a que decida contar la verdad en francés o en alemán. Las dos cualidades de divertido y serio no tienen absolutamente nada que ver entre  sí.

G.K. Chesterton

Foto: Ramón Gómez de la Serna
en el Circo Price, 1923
Luis R. Marín