La irresistible ascensión de las ideas recibidas, Gustave Flaubert

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No se puede, pues, juzgar el espíritu de un siglo exclusivamente por sus ideas, sus conceptos teóricos, sin tomar en consideración el arte y, en particular, la novela. El siglo XIX inventó la locomotora, y Hegel estaba seguro de haber aprehendido el espíritu mismo de la historia universal. Flaubert descubrió la necedad. Me atrevo a decir que éste es el descubrimiento más grande de un siglo tan orgulloso de su razón científica.

Por supuesto, incluso antes de Flaubert no se dudaba de la existencia de la necedad, pero se la entendía de manera un poco diferente: estaba considerada como una simple carencia de conocimientos, un defecto corregible mediante la educación. Pues bien, en las novelas de Flaubert, la necedad es una dimensión inseparable de la existencia humana. Acompaña a la pobre Emma a través de su vida hasta su lecho de amor y hasta su lecho de muerte, por encima del cual dos agélastes famosos, Homais y Bournisien, van a seguir intercambiando largamente sus inepcias como una especie de oración fúnebre. Pero lo más chocante, lo más escandaloso en la visión flaubertiana de la necedad es esto: la necedad no se disipa ante la ciencia, la técnica, el progreso, la modernidad; por el contrario, con el progreso, ¡ella también progresa!

Con una pasión perversa, Flaubert coleccionaba las fórmulas estereotipadas que alrededor de él pronunciaban las gentes para parecer inteligentes y demostrar que estaban al día. Con ellas compuso un célebre Diccionario de las ideas recibidas. Sirvámonos de este título para decir: la necedad moderna no significa ignorancia, sino falta de reflexión sobre las ideas recibidas. El descubrimiento de Flaubert es más importante para el porvenir del mundo que las más inquietantes ideas de Marx o de Freud. Porque es posible imaginar el futuro sin la lucha de clases o sin el psicoanálisis, pero no sin la irresistible ascensión de las ideas recibidas, que, inscritas en los ordena dores, propagadas por los mass media,amenazan con llegar pronto a ser una fuerza que aplaste todo el pensamiento original e individual y ahogue así la esencia misma de la cultura europea de los tiempos modernos.

Milan Kundera
Discurso con motivo de la entrega del
Premio de Jerusalén a la libertad, 1985

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« Nous ne souffrons que d’une chose : la Bêtise. – Mais elle est formidable et universelle »

Gustave Flaubert
Carta a George Sand
14 de noviembre de 1871

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La bêtise (et non pas l’erreur) constitue la plus grande impuissance de la pensée, mais aussi la plus grande source de son plus haut pouvoir dans ce qui la force à penser […]. Telle est la prodigieuse aventure de Bouvard et Pécuchet.

[…] Il est vrai que cette faculté la plus pitoyable devient aussi la faculté la plus royale quand elle anime la philosophie comme philosophie de l’esprit, c’est-à-dire quand elle induit toutes les autres facultés à cet exercice transcendant qui rend possible une violente réconciliation de l’individu, du fond et de la pensée.

Gilles Deleuze
Différence et répétition

Imagen: Gustave Flaubert