“quiero decir que se murió”

Muerte de Don Quijote

Sabato: Tal vez yo sea excesivamente sentimental. Pero quiero que me diga si alguna vez no se le cayeron lágrimas leyendo el Quijote.

Borges: (Como si mirase hacia un lugar muy lejano para nosotros.) Sí, sobre todo en esa parte cuando vuelven a la aldea. Es muy triste. Una vez, en la Biblioteca Nacional, di una conferencia y comenté el último capítulo del libro. Mi sobrino Luis leía un párrafo y yo opinaba. Hubo un momento, sobre todo cuando dice: “Alonso Quijano, entre lágrimas y quejas de quienes lo rodeaban, dio su espíritu, quiero decir que se murió”, que me llenó de congoja. (Como si se hubiera quedado inmerso en esa frase, en ese instante, Borges repite: “quiero decir que se murió”.) Cuando yo era un muchacho sentía que en esa circunstancia en que se moría su personaje, Cervantes debía haber puesto una gran frase. Sin embargo, él no la usa. Se ha muerto su amigo y simplemente escribe “quiero decir que se murió”.

Sabato: Eso es lo que parecería ser “escribir bien”.

Borges: Seguro que Cervantes nunca se dio cuenta de que escribía bien. Pero eso no nos importa, en esa frase está sellada la emoción del autor. En cambio, cuando Hamlet dice The rest is silence, “Lo demás es silencio”, uno siente una íntima indiferencia en Shakespeare.

Diálogos de Borges y Sabato
Compilados por Orlando Barone
1974-1975

Grabado de Gustave Doré
La muerte de Don Quijote

7 comentarios
  1. No pretendo enmendar a Sabato ni a Borges, pero quizá la cosa sea mucho más sencilla. El Quijote es, entre otras cosas, una sátira continuada de lo falso y engolado y una defensa implícita de lo sencillo y popular (en el buen sentido). Así que ante el metafísico “dio su espíritu”, él mismo se corrige con el pedestre “se murió”. El humor de Cervantes en el Quijote es insondable…

    • Ambas interpretaciones pueden coexistir. Pero tu comentario arroja más luz al fragmento. Gracias y un abrazo

  2. La flema inglesa suele pagar el precio de no poder rodear la belleza y fijarse en ella, se prefiere el pragmatismo. Yo no soy santo de devoción del de Stratford, me querido mil veces con Cervantes y no es amor ciego.

  3. mercedes dijo:

    Borges, que abominaba de lo “enfático”, sabía que el final es clave en un cuento, es el regusto que se llevará el lector y no se tienta con frases literarias a la manera de Shakespeare “the rest is silence” sino que se decide por la sencillez de Cervantes, quizás con intención paródica como indica el lector Calledelorco.
    En el cuento “El etnógrafo” por ejemplo, el protagonista logra encontrar la Verdad, lo que no puede decirse según los místicos orientales, y halla esa dicha en contacto con los pueblos originarios entre los que vive cierto tiempo. Regresa a la universidad y decide no revelar el secreto. El final del relato, contra todo pronóstico, es así: “Fred se casó, se divorció y es ahora uno de los bibliotecarios de Yale.”

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