Traducir a los autores rusos, Virginia Woolf

De todos los que se regalaron con Tolstói, Dostoievsky y Chéjov en los últimos veinte años, no más de uno o quizás dos pudieron leerlos en ruso. Nuestras estimaciones de sus cualidades fueron formadas por críticos que nunca leyeron una palabra en ruso, nunca vieron Rusia, incluso nunca oyeron esa lengua hablada por nativos; hemos tenido que depender, ciega e implícitamente, del trabajo de los traductores.

Lo que estamos diciendo se limita a lo siguiente, entonces: que hemos juzgado toda una literatura desnudada de su estilo. Cuando se ha cambiado toda palabra de una oración del ruso al inglés, con eso se ha alterado un poco el sentido y del todo el sonido, el peso y al acento de las palabras en la relación que guardan entre sí; nada queda sino una versión tosca y burda del sentido. Así tratados, los grandes escritores rusos son como hombres privados, por un terremoto o un accidente ferroviario, no sólo de su ropa, sino de algo más sutil e importante: sus costumbres, la idiosincrasia de su carácter. Lo que resta es, como lo han probado los ingleses mediante el fanatismo de su admiración, algo muy poderoso y muy impresionante, pero es difícil estar seguros, dadas hasta dónde confiar en que no estamos haciéndoles imputaciones, no los estamos distorsionando, no estamos leyendo en ellos un subrayado que es falso.

Virginia Woolf, 1925
El punto de vista ruso

Foto: Studio Lévy and Sons
Accidente ferroviario en la estación Montparnasse, 1895

7 comentarios
  1. Y tenía razón, la buena de Virginia. Pasé buena parte de las dos últimas semanas comparando la oscura traducción de “Ana Karénina” en la edición conmemorativa de Austral con la premiada de Víctor Gallego para Alba y me han parecido dos libros completamente diferentes, párrafo a párrafo.

    • La expresión y parónimo italiano “Traduttore, traditore” (Traductor, traidor) lo expresa perfectamente. En cuanto a Ana Karenina, ¿cuál de las dos versiones aconsejas?

      Gracias por tus comentarios Javier! Siempre es un placer.

      • La de Víctor Gallego para Alba es la mejor y está a mucha distancia de la versión de Austral. Sin ninguna duda y sin más contemplaciones… es realmente sorprendente… basta con acercarse a la primera y conocidísima frase con la que se abre la novela para comprender el alcance de cada uno de los dos trabajos.

  2. @javier Podrías transcribirnos las dos frases si no es molestia? 🙂

    • Versión Austral:
      “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.

      Versión Víctor Gallego para Alba:
      “Todas las familias felicies se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo”.

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