El desquiciado don Quijote venció en duelo al almirante Colón, Ismaíl Kadaré

Para certificar qué importancia les adjudica, cuánta consideración merecen a la literatura unos y otros, basta con que comparemos dos viajes, el uno exterior y el otro interno, ambos realizados desde la península ibérica. La aventura de Cristobal Colón, que descubrió América, y la de don Quijote, que no descubrió nada como fueran unos cuantos sueños insensatos.
Estas dos aventuras suceden aproximadamente en el tiempo de los grandes descubrimientos. El viaje descubridor de Colón es, sin duda alguna, el más resonante, el más provechoso, en pocas palabras el más grande en la historia de la humanidad. Nuestro planeta, el globo terráqueo, nuestro mundo, se duplicó. Mientras que el otro viaje, el de don Quijote, no solamente desde el punto de vista de la utilidad no podía proporcionarle nada a nadie, sino que fue sin lugar a dudas el más ocioso entre los vagabundeos de la época.
En otro sentido, ha acabado sucediendo algo sorprendente. Mientras que el viaje grandioso por sus consecuencias, el de Colón, no ha dejado huella alguna en la gran literatura universal, el otro recorrido, el del enajenado entre una aldea de España y otro villorrio de la misma España, un itinerario inútil, sin la menor importancia para nadie y que probablemente no se haya producido siquiera, depara a la humanidad una de las obras maestras más sublimes. Resulta una paradoja, incluso una paradoja reiterada que, tal vez, induce a situar entre interrogantes su propia condición de tal.
Cuantas veces se han producido en el mundo grandes descubrimientos, extrañamente, han ido acompañados a menudo por la idea de que la literatura habría de cambiar gracias a su influjo. Para bien o para mal, pero sobre todo para mal. No han sido únicamente las ingenuas asambleas de escritores del mundo comunista, quienes, acomplejados por el temor de ser tildados de atrasados y provincianos, solían presumir de partidarios de las cosas modernas y gritaban que ahora que se había inventado el teléfono o el tren, y con mayor motivo el avión, la literatura soviética, la búlgara o la albanesa acabarían por modernizarse; es decir, el malentendido no se ha producido únicamente en ese mundo. El desatino se ha extendido por todas partes, hasta llegar a los así llamados descubrimientos cósmicos y sobre todo al hecho de que el hombre consiguiera pisar la Luna. Este último hecho más que ningún otro, por ser considerada la Luna de forma casi oficial como patrimonio de la poesía, ocasionó abundantes lloros y lamentos, en el fondo ridículos, que presagiaban la muerte de la poesía y otras mamarrachadas semejantes.
Nosotros sabemos que nada semejante ha sucedido ni había modo de que sucediera. Ya como no sucedió cuando se inventó el arado, las armas de fuego, la imprenta, la locomotora de vapor, el pararrayos, el cinematógrafo, el crédito bancario o la televisión, hasta llegar internet.
Siglos atrás, por no decir hace milenios, la literatura había adoptado providencias para defenderse de borrascas de esa clase. Había creado un territorio secreto, junto con un calendario asimismo secreto, ambos inalcanzables por ningún ejercito, régimen político o invento. El espacio y el tiempo, los dos mayores causantes de tormentos para nuestras mentes (suplicios que infligen merced a la idea de infinitud que nosotros, criaturas finitas, no alcanzamos a concebir), la literatura se ha empeñado en adaptarlos a sus propias leyes.
Gracias a ello, en ese territorio nuevo y de acuerdo con ese calendario diferente, han ocurrido cosas insospechadas. Siempre gracias a ello, el desquiciado don Quijote venció en duelo al almirante Colón.

Ismaíl Kadaré
Don Quijote en los Balcanes
París, 7 de marzo de 2005

Foto: Armstrong pisando la Luna
NASA, 1969

3 comentarios
  1. mems83 dijo:

    Lo principal en el Quijote es el prodigioso dominio del castellano de su época por parte de Cervantes. Ninguna
    traducción puede ni siquiera acercarse a esa belleza que llega a hacer daño.
    Demasiados escritores de otras lenguas hablan sobre el Quijote sin haberlo leído. Kadaré no lo se. Pero alguien
    que ha sido parlamentario en su Albania natal cuando estaba su país sumergido en una dictadura atroz que
    mantenía esclavizada y empobrecida a la población, me inspira un torrente de sospechas.
    Somos endemoniadamente ingenuos a veces al referirnos a plumíferos que han caído bien a determinados
    sabios críticos y los metemos en un altar que nadie discute.
    La tesis de Kadaré sobre que la tecnología no crea literatura y si lo hace la locura quijotesca es mas bien
    banal. Esta claro que un Merinetti futurista enloquecido por los primeros autos no pasará a la historia.
    Pero otra desmembradora de ideas como la Unión soviética produjo un Archipiélago Gulag o un Doctor
    Zivago, que son libros a recordar.
    El arte es la capacidad de combinar palabras que están al alcance de todos pero que solo algunos lo consiguen
    con belleza. Cuando Borges escribe : Esa noche rarísima empezó con un placero insolente de ruedas coloradas,
    lo consigue. Y no le dieron ese nobel que han recibido muchos mediocres, En música todos conocemos las
    notas del pentagrama. Pero solo algunos privilegiados las combinan para lograr algo como el adagio
    de Albinoni. que remueve las entrañas. En pintura desde niños combinamos colores. Pero son contados
    quienes los plasman para la eternidad como lo hizo ese monstruo con entrañas de óleo, Goya. Lo que dice Kadaré es mas bien sencillo y digerible.Pero necesitamos revolucionarios, escritores que
    te marquen desde la primera linea con el tatuaje salvaje de Rimbaud.
    Y ahora a esperar que el erudito de turno (que tampoco, seguro, ha leído el Quijote) me ponga a caldo.
    Je,je.

  2. mems83 dijo:

    Como veo que el Orco alfa no coloca un nuevo post (tío al que desconozco y aprecio, que han pasado ocho
    días) os coloco otro rollo.
    De la miseria de alguna literatura para compensar las melifluas crónicas en revistas cultuales y charlas
    tertulianas, llenas de azúcar y faltas de inteligencia.
    Escribir de verdad es una tarea maldita de la que pocos salen sin daños Ahora se publican al año miles de
    títulos que nadie recordará dentro de algunos meses.
    Yo he conocido escritores medio famosos en los setenta y ochenta de quienes nadie de acuerda. Con uno de
    ellos, Ayerra, que hizo un periplo ibérico para redactar su La España imperial coincidí en una Badajoz franquista de
    militares y curas y nos emborrachamos juntos. Era una ciudad apagada y si hubieras mencionado
    públicamente la matanza de rojos en su plaza de toros la guardia civil te hubiera aconsejado cariñosamente
    que te esfumaras de esa ciudad. Leo que se vende ahora otra España imperial de un tal Elliot que seguro
    no habrá leído el libro de Ramón y por eso lo ha calcado. ¿No hay nadie que impida esas repeticiones?
    A un libro mio le han copiado el titulo nada menos que tres plumíferos ante la indiferencia general.
    Es muy casual que sea una novela que 37 años después de ser editada se ha vendido en Spanish edition
    de Amazon por 717 dólares, récord absoluto entre autores en lengua española. No digo el título para
    que no creáis que me hago propaganda.
    Pero vamos a la miseria. La mayoría de autores de los 70 y 80 están olvidados, sepultados y eliminados
    de la mente colectiva. Porque para vender tenían que venderse a ellos mismos saliendo de continuo en
    los medios. O sea que se les compraba porque se pedorreaban en público como Cela u organizaban
    una bronca al ser entrevistados, como Umbral. Lo que menos importaba era lo que escribían. Por ello tras
    su muerte a los pocos días pude adquirir la obras completas de Cela pero dos euros cada tomo en los
    Encantes de Barcelona y de Umbral solo hablan cuatro catalépticos críticos.También es muy importante la coba o lo que se llama la relación. Guardo la foto de Vargas Llosa reclinado con una sonrisa beatifica en
    el hombro de la omnipotente agente literaria Balcells con las ruinas de Machu Picchu tras ellos. Sobre esa
    dama largó y no precisamente lindezas, el año pasado en una entrevista el chileno Fuguet. y Donoso
    al que fui a ver estando destrozado y hundido entre vapores alcohólicos en Calaceite, llamándola Nuria en
    su novela El jardin de al lado. tampoco fue muy complaciente.
    De todos aquellos que no fueron superventas en esos años ahora ni mu. Cuando era joven en mis
    andanzas por Africa y Extremo Oriente llevaba siempre en la mochila dos o tres libros y sus autores
    eran para mi ídolos, seres tocados de la mano divina. Después de conocer a algunos personalmente,
    sus envidias y mezquindades, sus silencios ante injusticias intolerables, se me pasaron esos furores
    admirativos. Tengo mas, mucho mas que decir, pero no quiero dormiros. En compensación en
    el próximo post callaré como un muerto. Como están,casi inertes, algunos buenos novelistas que
    no publican porque han sido incapaces de captar el juego.
    Salut i força al canut.

  3. Reblogueó esto en Grano Rojoy comentado:
    Mirá esto esto es bueno, existen sueños insensatos que son un culto a la sensatez

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