La grandeza antropológica y anacrónica de la amistad, Jordi Llovet

Retratándose, Ramón Casa y Salvador Espriu

Además, que el dinero haya alcanzado un lugar tan señalado en las relaciones interpersonales también ha derivado en formas de amistad en las que el intercambio entre dos personas no se practica con arreglo a la moral o a la buena policía, sino con arreglo al préstamo y, en el mejor de los casos, a la devolución de una deuda pecunaria, vulgar. Así afirmaba uno de los refranes que cité al principio: “amigo beneficiado, enemigo declarado”. (Por extensión, la amistad parece hoy tan vulnerable como cualquier otra relación interpersonal, al principio de Hobbes según el cual “homo homini lupus“: “el hombre es un lobo para el hombre”). Como ven, estamos muy lejos del acto por el cual, desinteresada y heroicamente, Aquiles le dio su arnés a Patroclo en la guerra de Troya: no le prestó las armas por un precio, ni para sacar ningún provecho personal; sino que, armado Patroclo con unas armas de semejante prestigio, Aquiles quería ver a su amigo victorioso, es decir, héroe, a las puertas de la fortaleza troyana.
Esto, amigos y amigas, no descarta la posibilidad de que dos personas puedan tenerse en nuestros días una amistad parecida a la de cualquiera de las nobles amistades que he revisado en esta conferencia, como la que se dio entre héroes de La Ilíada, la de Don Quijote y Sancho, o la de Samuel Pickwick y su criado; ni mucho menos. Ésta es la grandeza por así decir antropológica y anacrónica de la amistad, como se puede comprobar estudiando la relación epistolar de muchos de nuestros contemporáneos, o casi: por ejemplo, la que mantuvieron Goethe y Schiller, Samuel Johnson y James Boswell, Max Brod y Franz Kafka, Walter Benjamin y Gershon Scholem, o Hanna Arendt y Mary McCarthy. Así como la melodía, en términos musicales, o la pasión de narrar, han sido una constante a lo largo de toda la historia de la humanidad, así los hombres y las mujeres continúan, en nuestros días, reuniéndose, de dos en dos por lo general, para enlazarse en lo que podríamos describir como una noble, bella y virtuosa amistad. De lo que no estoy tan seguro, como ya he dicho, es que de esta práctica contemporánea de la amistad salgan reforzadas la ciudad, la nación o el Estado. Me parece que la amistad, hoy, ya no es algo que afecte a la res pública y que, en cualquier caso, se está convirtiendo en una defensa, cuando no en una muralla, contra las agresiones de la publicidad y de la vida en común. Aquiles y Patroclo enaltecieron la amistad que se tenían luchando juntos contra la fortaleza de Troya. Me aventuro a decir que hoy buscarían refugio en cualquier fortaleza para poner su intimidad a salvo de la vulgaridad y el comercio.

Jordi Llovet
La amistad
Conferencia pronunciada en el CCCB el 3 de marzo de 2008

Pintura: Santiago Rusiñol y Ramón Casas retratándose
Santiago Rusiñol y Ramón Casas, 1890. Museu del Cau Ferrat, Sitges

3 comentarios
  1. A las grandes amistades citadas, todas del mundo de la literatura, yo añadiría: Ausonio y Paulino, Boscán y Garcilaso, Montaigne y La Boétie…

    • Hola Antonio, precisamente en esta conferencia Jordi Llovet se extiende sobre la amistad entre Montaigne y La Boétie, y el concepto de amistad desarrollado por Montaigne en sus Ensayos. La conferencia la publicó Katz Editores y puedes leer el principio aquí: http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/la_amistad.pdf
      Muchas gracias por tu comentario, como siempre. Un abrazo.

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