Un pueblo contaminado de ficciones es más difícil de esclavizar, Mario Vargas Llosa

Vargas Llosa por Sergio Urday

¿Para qué sirve la literatura?

Ésta es una pregunta que no sólo se formulan los enemigos de la literatura y los lectores, sino también los escritores. Cuando era joven, cuando descubrí mi vocación de escritor, era la época del existencialismo, los años de la literatura comprometida. Todos estábamos de acuerdo en que la literatura servía. Algunos pensaban que servía como una manifestación de militancia política; por ejemplo, los comunistas que creían en el realismo socialista como un arma de combate de la revolución mundial, y que a través de la literatura, se podía explicar lo que era la lucha de clases.

Pero la literatura comprometida tenía otra opción más sutil, más rica, mucho más convincente, que esbozó Sartre en su ensayo “¿Qué es la literatura?”, y que, creo, marcó profundamente a muchos los escritores de mi generación. A mí desde luego me inculcó una visión de la literatura que, a pesar de haberme distanciado mucho de las ideas de Sartre desde entonces, todavía tengo presente. La idea de Sartre es que la literatura no puede escapar de ninguna manera a su tiempo y que la literatura no es ni puede ser un mero entretenimiento. La literatura es una forma de acción, las palabras son actos la célebre frase de Sartre y a través de la literatura, uno influye en la vida de otros y en la historia. No de una manera determinante, premeditada, con efectos políticos más o menos inmediatos, como creían los partidarios del realismo socialista. Pero sí de una manera indirecta, formando unas conciencias que están detrás de unas conductas. De tal manera que, indirectamente, la literatura sirve, contribuye a la acción en el seno de la sociedad.

Esas ideas estuvieron muy arraigadas en América, en Europa y en el mundo entero en los años 60. A partir de los 70 comenzaron a ser revisadas y creo que hoy muy pocas personas en el mundo las comparten. Han salido muchas ideas sobre lo que es la literatura, pero lo que flota en el ambiente es que la literatura sirve para algo o, si no, no se explica que todavía sigamos leyendo historias. No creo que sea una actividad sin consecuencias cuya única razón sea hacer pasar un buen rato a las personas.

El entretenimiento está muy bien. No hay que sentirse desmoralizado si la literatura sólo sirve para entretener. No obstante estoy convencido de que la literatura tiene efectos en la vida. Pero esos efectos no se pueden premeditar. No hay manera de que el autor planifique lo que escribe para que su libro tenga determinadas consecuencias en la realidad.

Un pueblo contaminado de ficciones es más difícil de esclavizar que un pueblo aliterario o inculto. La literatura es enormemente útil porque es una fuente de insatisfacción permanente; crea ciudadanos descontentos, inconformes. Nos hace a veces más infelices, pero también nos hace muchísimo más libres.

El producto audiovisual no puede sustituir esa función de la literatura. Me gusta mucho el cine, veo dos o tres películas por semana, pero estoy convencido de que las ficciones cinematográficas de ninguna manera tienen ese corolario lento, retardado, que posee la literatura en el sentido de sensibilizarme respecto a lo que son las deficiencias de la realidad y hacerme sentir la importancia de la libertad. Creo que por allí podemos responder para qué sirve la literatura. Sirve para entretener, desde luego. No hay nada más entretenido que un poema o una gran novela, pero ese entretenimiento no es efímero. Deja una marca secreta y profunda en la sensibilidad y en la imaginación.

Mario Vargas Llosa
Discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca
6 de julio de 2015

Foto: Mario Vargas Llosa
Sergio Urday

4 comentarios
  1. Me gustaría matizar con un fragmento de “El mundo insomne” sobre fragmentos de libros de Stefan Zweig:

    «Mas esta esclavitud económica me parece de menor importancia que el peligro espiritual. Una colonización de Europa no sería, políticamente, lo peor; toda esclavitud es soportable para la gente servil, y el hombre libre sabe defender su libertad en todas partes. Donde veo el verdadero peligro para Europa es en lo espiritual, en la infiltración en Europa del aburrimiento masivo que allí destila cada sillar, cada casa de las calles numeradas; aburrimiento que no puede compararse con el aburrimiento europeo de antes, aburrimiento nada alborotador que se limitaba a beber unos vasos de cerveza, jugar al dominó y fumarse unas pipas, lo cual puede considerarse una manera de perder el tiempo, una holgazanería, sí, pero no un peligro: el aburrimiento americano, por el contrario, es de carácter voluble, nervioso, agresivo; se atropella, se congestiona, quisiera narcotizarse por medio del deporte y de las sensaciones fuertes. No tiene ya nada de amable juego, sino que corre con maniática obsesión, corre huyendo siempre del tiempo: inventa siempre nuevos medios artificiales, como el cine y la radio, para proporcionar platos suculentos a los ávidos sentidos y, fusionando las comunidades de buscadores de placer, funda sindicatos del placer tan gigantescos como sus bancos y sus trusts. […]»

    https://elmundoinsomne.wordpress.com/2015/06/07/la-monotonizacion-del-mundo/

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