Pienso que hay eternidad en la belleza, Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Creo que he alcanzado, si no cierta sabiduría, quizá cierto sentido común. Me considero un escritor. ¿Qué significa para mí ser escritor? Significa simplemente ser fiel a mi imaginación. Cuando escribo algo no me lo planteo como objetivamente verdadero (lo puramente objetivo es una trama de circunstancias y accidentes), sino como verdadero porque es fiel a algo más profundo. Cuando escribo un relato, lo escribo porque creo en él: no como uno cree en algo meramente histórico, sino, más bien, como uno cree en un sueño o en una idea.
Creo que quizá nos despiste uno de los estudios que más valoro: el estudio de la historia de la literatura. Me pregunto (espero que no sea una blasfemia) si no le prestamos demasiada atención a la historia. Atender a la historia de la literatura –o de cualquier otro arte, si vamos a eso– es en realidad una forma de incredulidad, de escepticismo. Si me digo, por ejemplo, que Wordsworth y Verlaine fueron excelentes poetas del siglo XIX, corro el peligro de pensar que el tiempo los ha destruido en cierta medida, que ya no son tan buenos como fueron. Creo que la idea antigua de que podemos reconocer la perfección del arte sin tener en cuenta las fechas era mejor.
He leído algunas historias de la filosofía india. Los autores (ingleses, alemanes, franceses, americanos) siempre se asombran de que en la India la gente no tenga sentido de la historia, de que traten a todos los pensadores como si fueran contemporáneos. Traducen las palabras de la filosofía antigua a la moderna jerga de la filosofía de hoy. Pero esto significa algo magnífico: confirma la idea de que uno cree en la filosofía o de que uno cree en la poesía; de que las cosas que fueron bellas pueden ser bellas aún.
Aunque supongo que soy completamente antihistórico cuando digo esto (puesto que, evidentemente, los significados y connotaciones de las palabras cambian) , sigo pensando que hay versos –por ejemplo, cuando Virgilio escribió «Ibant obscuri sola sub nocte per umbram» (me pregunto si habré escandido el verso como debiera: mi latín está bastante oxidado), o cuando un antiguo poeta inglés escribió «Norpan sniwde…», o cuando leemos «Music to hear, why hear’st thou music sadly? / Sweets with weets war not, joy delights in joy»– en los que, en cierta medida, estamos más allá del tiempo. Pienso que hay eternidad en la belleza; y esto, por supuesto, es lo que Keats tenía en mente cuando escribió «A thing of beauty is a joy forever» («Lo bello es gozo para siempre» ). Aceptamos este verso, y lo aceptamos como una especie de verdad, como una especie de fórmula. Alguna vez tengo el coraje y la esperanza suficientes para pensar que puede ser verdad: que, aunque todos los hombres escriben en el tiempo, envueltos en circunstancias y accidentes y frustraciones temporales, es posible alcanzar, de algún modo, un poco de belleza eterna.

Jorge Luis Borges
Credo de Poeta
Conferencia pronunciada en la Universidad de Harvard
Curso 1967-1968

Foto: Jorge Luis Borges

>>> En el otro lado del cuadrilátero: Milan Kundera <<<

10 comentarios
  1. perejil2 dijo:

    Es un maravilloso texto.
    Gracias por publicarlo.

  2. mitomago dijo:

    Un texto impresionante que llega muy hondo. Lo comparto.

  3. mitomago dijo:

    Reblogueó esto en Q.M. y comentado:
    Una hermosa reflexión de Jorge Luís Borges llena de profundidades.

    • Gracias por compartir mitomago. Esta calle se enorgullece de tener paseantes como tú. Un abrazo

  4. Hola Javi

    Las traducciones no son neutrales, y el tiempo es como una traducción.

    No importa que leas algo en el idioma original, el tiempo se encarga de traducirlo.

    Aparte el cerebro, según creo, no aprecia las distintas artes de la misma manera

    La poesía sería como una pintura expresada con palabras ; Una pintura, como una poesía dibujada.

    La música entra por los oídos, pero con tonos y cadencias muy particulares, y si está acompañada por bailes, también por los ojos.

    No creo que el cerebro las procese de igual manera, ya que hacen trabajar distintos sectores del mismo.

    Y todo eso ajustado por la época.

    Lo que entendamos por belleza tiene algo de eternidad, pero nunca será la misma belleza.

    Como tampoco podremos bañarnos dos veces en el mismo rio.

    Rubén Ardosain

    • Acabo de ver el artículo “sobre lecturas y lectores” de tu blog. Borges y Kundera, dos inmensos lectores, con una concepción diferente de la obra de arte. Gracias Ruben por el comentario, un abrazo

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