Buscar y encontrar el estilo propio es posible, Vargas Llosa

charles bukowski grito

Buscar y encontrar el estilo propio es posible. Lea usted la primera y segunda novela de Faulkner. Verá que entre la mediocre Mosquitos y la notable Banderas sobre el polvo, la primera versión de Sartoris, el escritor sureño encontró su estilo, ese laberíntico y majestuoso lenguaje entre religioso, mítico y épico capaz de animar la saga de Yoknapatawpha. Flaubert también buscó y encontró el suyo entre su primera versión de La tentación de San Antonio, de prosa torrencial, desmoronada, de lirismo romántico, y Madame Bovary, donde aquel desmelenamiento estilístico fue sometido a una severísima purga, y toda la exuberancia emocional y lírica que había en él fue reprimida sin contemplaciones, en pos de una “ilusión de realidad” que, en efecto, conseguiría de manera inigualable en los cinco años de trabajo sobrehumano que le tomó escribir su primera obra maestra.

No sé si usted sabe que Flaubert tenía, respecto del estilo, una teoría: la del mot juste. La palabra justa era aquella –única- que podía expresar cabalmente la idea. La obligación del escritor era encontrarla. ¿Cómo sabía cuándo la había encontrado? Se lo decía el oído: la palabra era justa cuando sonaba bien. Aquel ajuste perfecto entre forma y fondo –entre palabra e idea- se traducía en armonía musical. Por eso, Flaubert sometía todas sus frases a la prueba de “la gueulade” (de la chillería o vocerío). Salía a leer en voz alta lo que había escrito, en una pequeña alameda de tilos que todavía existe en lo que fue su casita de Croisset: la allée des gueulades (la alameda del vocerío). Allí leía a voz en cuello lo que había escrito y el oído le decía se había acertado o debía seguir buscando los vocablos y frases hasta alcanzar aquella perfección artística que persiguió con tenacidad fanática hasta que la alcanzó.

Mario Vargas Llosa
Cartas a un joven novelista

Foto : Charles Bukowski, 1920

7 comentarios
    • Sí, y no es de extrañar puesto que era un lector asiduo de Flaubert. Gracias por tu comentario.

  1. aunque en mi gusto personal no todo lo que ha escrito es tan bueno como quisiera, independientemente de sus opiniones políticas, que le han acarreado tanto buenos como malos comentarios, la fiesta del chivo es genial, la guerra del fin del mundo, o la ciudad y los perros, ese estilo es el estilo que en lo personal me agradaba, Las travesuras de la niña mala… ese estilo es el que no me agrada,
    Saludos

  2. Hasta hace dos años no leí nada de Vargas Llosa por puro prejuicio, pero entonces llegó a mi Travesuras de la niña mala y ( a mi sí) me gustó muchísimo.
    No conocía la teoría de mot juste, pero ahora si… y Flaubert la hacía sonar maravillosa.

    Gracias por pasear por mi blog y así poder seguir el camino de retorno y llegar al tuyo. Me encanta y me quedo.

    • Un gran honor tener a una archiduquesa entre nosotros. Nos leemos. 1 abrazo.

    • No digo que sea mala novela, sólo creo que el primer Vargas Llosa es mucho mejor, te recomiendo La fiesta del chivo, La guerra del fin del mundo, La ciudad y los perros, incluso Pantaleón y las visitadoras
      Saludos

      • También leí Los cuadernos de Don Rigoberto pero me imagino que es el mismo Vargas Llosa que Travesuras o La tía Julía y el escribidor. Tengo La fiesta del chivo pendiente, así que será el próximo seguro!
        Un saludo

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