Para ser exactos, Virginia Woolf

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Como ya he dicho que era un día de octubre, no me atrevo a perder vuestro respeto y poner en peligro el buen nombre de la literatura cambiando de estación y describiendo las lilas derramadas sobre las tapias de los jardines, los azafranes, los tulipanes y otras flores de primavera. La literatura debe ceñirse a los hechos, y cuanto más veraces sean los hechos, mejor será la literatura, según nos dicen. Seguía por tanto siendo otoño y seguían cayendo de los árboles las hojas doradas, si acaso más deprisa que antes, porque atardecía (eran las siete y veintitrés minutos de la tarde, para ser exactos), y se había levantado la brisa (del suroeste, para ser exactos).

Virginia Woolf
Una habitación propia

Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Editorial: Alianza

Foto: Virginia Woolf