Esos especialistas del verso, Wisława Szymborska

Wisława Szymborska

TAD. G., Varsovia. Trabajando como trabaja en un ámbito no relacionado con la cultura, y encontrándose, como usted mismo dice, “en la segunda mitad de la vida”, echa usted, de vez en cuando, mano de la pluma y escribe un poema en el que expresa diferentes y maravillosos pensamientos en forma de aforismos. Para usted, la poesía es un territorio donde coger aliento tras las dificultades de la cotidianeidad, un territorio en el que uno se puede olvidar un momento de muchos asuntos del día a día. Es así como nacen algunas de esas estrofas de una gracia un tanto ingenua e infantil que, sin embargo, parecen estar al margen del tiempo concreto y de la personalidad del autor. Los poetas “de casta” hacen justo todo lo contrario: la poesía no es para ellos un entretenimiento y una huida de la vida, sino la propia vida. Por eso intentan expresar en ella todo eso que usted aparta a un lado: experiencias, el desasosiego, los reproches, las preguntas que se hace una persona adulta. No siempre les bastan los moldes poéticos ad hoc, y sus aforismos rara vez son tan cándidos. No aparentan ser más jóvenes de lo que son, ni saber menos del mundo de lo que en realidad saben. Le va a costar a usted hacerles competencia a esos especialistas del verso. De la misma manera que a ellos les resultaría difícil realizar el complicado trabajo que hace usted.

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W. K., Lublin. Las observaciones que hace usted tienen hasta ahora un carácter meramente privado. Hacen referencia a personas y círculos que aparecen de forma tan difusa y fragmentaria que no es posible que capten todavía la atención del lector. Por otra parte, no acabamos de entender por qué en su carta a la redacción habla usted de “la manía de escribir” como de una vergonzosa enfermedad de la que hay que curarse imperiosamente y cuanto antes. No hay nada extraño en la necesidad de anotar pensamientos y las vivencias personales, más bien lo contrario, se trata de una manifestación natural de la propia cultura literaria, cultura que deberían tener no solo los escritores, sino toda la gente culta en general. Cuando leemos ediciones de antiguos diarios o de cartas, a menudo nos sorprende la magnífica forma literaria que presentan esas confesiones, escritas por personas que ni eran escritores, ni tenían la intención de serlo… En nuestro días, en cuanto alguien escribe un par de páginas, empieza a plantearse si merecen la pena y a darle vueltas a la idea de su posible publicación…, que si sale a cuenta “perder el tiempo”… que si… Es triste que cualquier frase más o menos bien redactada tenga inmediatamente que salir a cuenta. ¿Y si saliera a cuenta solo al cabo de diez o veinte años? ¿Y si no saliera a cuenta nunca en el sentido público, pero ayudara al que escribe en momentos difíciles y lo enriqueciera a nivel personal? ¿Acaso no cuenta?

Wisława Szymborska
Correo literario
Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz
Editorial: Nórdica libros

Foto: Wisława Szymborska