Supongo que lo que heredamos de Bolaño son esas preguntas sin respuesta acerca del mal, de la violencia política e interpersonal, del amor y de la muerte. Lo que heredamos es una forma particular de hacernos esas preguntas, distinta de la de la generación anterior, una forma que, a nuestra vez, transformamos y que transmitiremos, tal como es, imperfecta y sin respuestas, a quienes vengan después de nosotros.
Reconocer la herencia de la generación de nuestros padres, asumirla, honrarla, sentir vergüenza de ella, es algo que solo ahora, cuando ya he dejado atrás la juventud, puedo comprender. Antes me sentía huérfana, me percibía como alguien que no pertenecía a ningún linaje.
El joven escritor es siempre un huérfano. Y así debe ser. Ha de hacerse huérfano para sobrevivir, para respirar, para encontrar su voz. Una voz propia en literatura es, paradójicamente, una voz en la que ya no es solamente uno mismo quien habla, sino una voz que se conecta con el afuera, con el mundo. Y para llegar hasta ahí es necesario salir de uno mismo, hacerse huérfano, huérfana.
Neige Sinno
Roberto Bolaño, le contemporain capital
Bajo la dirección de Pierre Ducrozet
Traducción: KNB
Foto: Neige Sinno, por Ferrán Nadeu