Un desplome del lenguaje hacia el silencio, Valeria Luiselli

Valeria Luiselli

Un gran escritor “es un destructor que aumenta la existencia, que la enriquece minándola”, escribe E.M. Cioran a propósito de Samuel Beckett. Ese destructor de la lengua, enfermo, acostado en la misma cama donde pocos días después moriría, toma la pluma para perforar el blanco de la hoja:

comment dire—
comment dire

Después, como si diera vuelta a la página y viera traslucirse, a través de un hueco, el otro lado, el afuera de su lenguaje siempre extranjero, rescribe en inglés:

what is the word—
what is the word

Beckett, dice Steiner, “es un desarraigado que se encuentra como en su propia casa en distintos lugares”. El lenguaje que habita Beckett, traductor de sí mismo, es un espacio intermedio entre un lugar y otro, un afuera y un adentro: el marco de una puerta.
Comment dire?”. Quizá también pensó algo así Gherasim Luca cuando estaba a punto de tirarse al río Sena desde un puente de la Île Saint-Louis. Luca llevaba treinte, cuarenta años en Francia, toda la vida: lo mismo da. El poeta había abandonado Rumanía y el rumano, perseguido por el mismo terror que expulsó a tantos otros de sus países, de sus casas, del breve siglo XX. Luca se dedicó a escribir poemas tartamudos, llenos de huecos. Habitó un lenguaje extranjero y lo llevó a los límites de sus sintaxis, al otro lado de la gramática. En su poema “Passionément”, empieza:

pas pas paspaspas pas
pasppas ppas pas paspas
le pas pas le faux pas le pas
paspaspas le pas le mau
le mauve le mauvais pas

Y después sigue:

je je t’aime
je t’aime je t’ai je
t’aime aime aime je t’aime
passionné é aime je
t’aime passioném
he t’aime
passionnément aimante je
t’aime je t’aime passionnément
je t’ai je t’aime passionné né
je t’aime passionné
je t’aime passionnément je t’aime
je t’aime passio passionnément

Apoyado sobre el barandal del puente, ¿tembló el cuerpo de ochenta años de Gherasim Luca antes de saltar al agua? ¿Tartamudeó como esa última línea que se tropieza en passio y cae: passionnément? El poema empieza con un faux pas, un paso en falso, y todo lo que sigue es caída —¿hacia dónde?—. “Cuando un lenguaje se tensa tanto —escribe Deleuze— que comienza a tartamudear, a murmurar o a trastabillar… entonces el lenguaje en totalidad alcanza el límite que marca su exterior y lo obliga a confrontar el silencio”. El poema de Luca es un desplome del lenguaje hacia el silencio. La última línea se ha de entender, entonces, como un grito debajo del agua.
Gherasim Luca saltó al río Sena el 9 de febrero de 1994. El Pont Marie fue el último asidero —cuerda floja sobre el caudal del Sena— de este tartamudeo. Después del salto final —what is the word?—, sólo el silencio. Su cuerpo fue hallado un mes después, ya lejos de Île Saint-Louis.

Valeria Luiselli
Papeles falsos
Editorial: Sexto Piso

Foto: Valeria Luiselli

Previamente en Calle del Orco:
La verdadera lengua de la literatura, Ricardo Piglia
Gotas de silencio a través del silencio, Samuel Beckett
Ir uno mismo para ver un poquito, Gilles Deleuze
Beckett era un artista poseído por una visión de la vida sin consuelo, J.M. Coetzee