La verdad es la literatura, Leonardo Sciascia

En el Evangelio de Juan, cuando Jesús dice que ha venido al mundo para prestar testimonio de la verdad, Pilato pregunta: “¿Qué es la verdad?”
Es la eterna pregunta que sólo puede encontrar respuesta en la verdad, no en una explicación o definición de la verdad. La verdad es “Yo soy el que soy”. Y de igual modo la verdad es lo que es. El poder quiere una explicación de ello, de la misma manera que puede darla de la mentira en que él se inscribe. Pilato pregunta. Jesús no contesta.
Pero la pregunta que hoy me ocupa, al releer el pasaje de Juan y al buscarle inútilmente una correspondencia en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, es la siguiente: ¿por qué sólo Juan registra estas dos frases que me parecen alcanzar el momento más alto del drama de la Pasión?
La respuesta puede ser la siguiente: porque son verdaderas, porque Juan estaba allí. No sé gran cosa de exégesis y crítica evangélica, pero en el Evangelio de Juan percibo la verdad de la cosa vista, de la cosa oída. Y eso a través del pequeño detalle topográfico: el desplazamiento de Pilato del pretorio al patio llamado “el enlosado”. Aunque este patio no hubiera sido descubierto por los arqueólogos en 1932, el detalle es de aquellos que corresponden a una manifestación de la verdad que yo llamaría stendhaliana. Juan, el más literato de los evangelistas, sabía posiblemente que ese detalle serviría para dar veracidad a todo el conjunto.
En definitiva ante la pregunta de Pilato “¿Qué es la verdad?”, sentimos la tentación de responder que la verdad es la literatura.

Leonardo Sciascia
Negro sobre negro

Pintura: Cosmè Tura
San Juan Evangelista en Patmos, 1470-1475
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid