Sólo soy un soñador en prosa, Gerard de Nerval

Gerard de Nerval

Yo no he visto jamás a mi madre; sus retratos se perdieron o fueron robados; sé solamente que se parecía a un grabado de la época, un grabado de la escuela de Prud’hon o Fragonard, y que podía titularse: la Modestia.

La fiebre de que ella murió me ha atacado tres veces, en épocas que han sido divisiones extrañas de mi vida. Siempre en esas épocas he sentido el espíritu atacado por imágenes de amargura y de desolación que han ensombrecido mi cuna. Las cartas que escribía mi madre desde las orillas del Báltico y desde las riberas de la Sprée o del Danubio, me han sido leídas muchas veces. El sentimiento de lo maravilloso, el gusto de los viajes lejanos han sido sin duda para mí el resultado de estas primeras impresiones, así como de mi estancia durante mucho tiempo en una quinta aislada, en medio de los bosques.

Abandonado a menudo a los cuidados de los criados y de los campesinos, nutrí mi espíritu con creencias extrañas, leyendas y viejas canciones. Había en todo eso con que hacer un poeta, sólo soy un soñador en prosa.

Gerard de Nerval
Paseos y recuerdos
Traducción: Carmen de Burgos

Foto: Gerard de Nerval, 1850