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Archivo de la etiqueta: Perec

Cuelgo un cuadro en la pared. Enseguida me olvido de que allí hay una pared. Ya no sé lo que hay detrás de esa pared, ya no sé que hay una pared, ya no sé que esa pared es una pared, ya no sé qué es eso de una pared. Ya no sé que en mi apartamento hay paredes y que, si no hubiera paredes, no habría apartamento. La pared ya no es lo que delimita y define el lugar en que vivo, lo que le separa de los otros lugares donde viven los demás, ya no es más que un soporte para el cuadro. Pero también me olvido del cuadro, ya no lo miro, ya no sé mirarlo. He colgado el cuadro en la pared para olvidar que allí había una pared, pero al olvidar la pared, me olvido también el cuadro. Hay cuadros porque hay paredes. Es necesario olvidar que hay paredes y, para ello, no se ha encontrado nada mejor que los cuadros. Los cuadros eliminan las paredes. Pero las paredes matan los cuadros. O, si no, habría que cambiar continuamente, bien de pared, bien de cuadro, colgar de continuo otros cuadros en las paredes, o cambiar el cuadro de pared todo el tiempo.

Georges Perec, 1974
Especies de espacios

“Las listas poéticas son abiertas, y presuponen de alguna manera un etcétera final. Tienen por objeto sugerir una infinidad de personas, objetos o acontecimientos, y por dos razones: 1) el escritor es conciente de que la cantidad de cosas es demasiado vasta para ser registrada, y 2) el escritor se deleita -a veces a modo de placer puramente auditivo- con las enumeraciones incesantes. [...]

Listas: un placer leerlas y escribirlas. Estas son las confesiones de un joven escritor.”

Umberto Eco
Confesiones de un joven novelista

“En toda enumeración hay dos tentaciones contradictorias; la primera consiste en el afán de incluirlo TODO; la segunda, en el de olvidar algo; la primera querría cerrar definitivamente la cuestión; la segunda, dejarla abierta; entre lo exhaustivo y lo inconcluso, la enumeración me parece, antes de todo pensamiento (y de toda clasificación), la marca misma de esta necesidad de nombrar y de reunir sin la cual el mundo (“la vida”) carecería de referencias para nosotros”

Georges Perec
Pensar, Clasificar

“Por lo demás, el problema es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial de un conjunto infinito”

Jorge Luis Borges
El Aleph

La fecha: 20 de octubre de 1974
La hora: 13.05
El lugar: Café de la Mairie

Desde ya hace un buen rato (¿media hora?) un cana está de pie, inmóvil, leyendo algo, en el linde del terraplén, entre la iglesia y la fuente, dando la espalda a la iglesia.

Un taxi dos velomotores un fiat un peugeot un peugeot un fiat un coche del que no conozco la marca

Un hombre que corre

Claro. Ningún auto. Después cinco. Después uno.

Dos naranjas en una red.

Michel Martens, con un paraguas geranio

El 63

El 96

Una ambulancia de la asistencia pública (hospitales de París)

Un rayo de sol. Viento. Muy en el fondo, un coche
amarillo

Un ómnibus policial. Algunos coches. Un ómnibus Atlas Reiser

Un hombre cuyo brazo izquierdo está enyesado

Un 63 que se detiene excepcionalmente en la esquina de la rue des Canettes para dejar descender a una pareja de gente mayor

Un taxi DS de color verde

Un coche amarillo (el mismo) emerge de la rue Saint–Sulpice y se mete sobre la parte transitable del atrio

Justo enfrente del café, hay un árbol: una cuerdita está anudada alrededor del tronco del árbol.

Al fondo, cerca de la rue Férou, el coche amarillo se estaciona

El atrio está absolutamente vacío: es la una y veinticinco.

El agente sigue yendo y viniendo por el borde del terraplén, llegando a veces hasta la esquina de la rue Saint–Sulpice o alejándose casi hasta el frente del organismo impositivo.

El 96

Mirando sólo un detalle, por ejemplo la rue Férou, y durante el tiempo suficiente (uno o dos minutos), se puede, sin ninguna dificultad, imaginar que se está en Etampes o en Bourges, o incluso en algún lugar en Viena (Austria) donde por otra parte nunca estuve.

Vigilado, o más bien excitado por su amo, un perro negro salta en el terraplén.

Ladridos

Pasa un joven papá llevando a su bebé dormido sobre su espalda (y un paraguas en la mano)

El atrio estaría vacío si el cana no lo recorriera

El 63

El 96

En el fondo, dos chicos con anoraks rojos

Un volkswagen azul oscuro atraviesa el atrio (ya lo había visto)

Escasez de calmas totales: siempre hay un transeúnte a lo lejos, o un coche que pasa

El 96

Los turistas se fotografían delante de la iglesia

El atrio está vacío. Un ómnibus de turistas (Peters Reisen) vacío, lo atraviesa

El 63

Son las dos menos cinco

Las palomas están sobre el terraplén. Levantan vuelo todas al mismo tiempo.

Cuatro chicos. Un perro. Un rayito de sol. El 96. Son las dos

Georges Perec
Tentativa de agotar un lugar parisino
Texto integral

Foto del Café de la Mairie, Saint Sulpice, París

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